Un estudio de la Universidad de Granada vincula olvidos, bloqueos y dificultad para concentrarse de algunas supervivientes con alteraciones neurológicas provocadas por golpes en la cabeza o estrangulamientos Durante años, cuando una mujer salía de una relación violenta y decía “no soy la misma”, la frase se interpretaba como una forma de hablar del dolor emocional, del miedo acumulado, de la ansiedad que no se iba o de la tristeza que se instalaba en el cuerpo como una segunda piel. Hoy, la ciencia empieza a demostrar que esa expresión es también literal. Un equipo de investigación de la Universidad de Granada ha analizado, desde la neuropsicología clínica, cómo la violencia de género deja secuelas medibles en el cerebro de las mujeres supervivientes y en el de sus hijas e hijos. El estudio, titulado Neuropsicología de la violencia de género y publicado en 2023, pone palabras científicas a algo que muchas
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