Nos encontramos a sólo cuatro años del plazo establecido para el cumplimiento de la Agenda 2030 y de los ampliamente reconocidos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), consolidados como una hoja de ruta global compuesta por 17 objetivos en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. Sin embargo, a medida que nos acercamos al año 2030, la pregunta se hace inevitable: ¿estamos avanzando con la velocidad, profundidad y coherencia que estos desafíos requieren? Porque la sostenibilidad ya no puede ser entendida como un concepto complementario, una línea de acción aislada o una buena intención institucional. Hoy constituye una exigencia ética, estratégica y urgente. Los desafíos planteados permean progresivamente distintos niveles de acción: gobiernos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y, de manera especialmente relevante, instituciones de educación superior. Estas últimas cumplen un rol estratégico, no sólo por su capacidad de formar profesionales y generar conocimiento, sino también por su
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