La presencia de hijos en el hogar, la actividad laboral de los padres o la estructura familiar condicionan de forma decisiva la cesta de la compra y dificultan el seguimiento de una alimentación saludable. De hecho, en ningún caso, los españoles alcanzan los niveles de consumo que aconsejan las autoridades sanitarias. Así lo destaca la segunda parte del estudio “Cómo comemos? Análisis del consumo de alimentos y bebidas desde una perspectiva nutricional (2022-2024)”, elaborado por la Fundación Eroski a partir de datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que publica la revista Consumer. En concreto, el trabajo revela que las frutas y hortalizas, base de una alimentación saludable, apenas llegan al 64,5% del consumo aconsejado, mientras que el pescado se queda en el 60,8%. La situación es todavía peor en el caso de los frutos secos, que apenas alcanzan el 44,9% de lo recomendado, y especialmente de las
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