- A cinco años de 2030, la comunidad internacional se encuentra ante una decisión trascendental. El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible exigirá una movilización extraordinaria de recursos, voluntad política y cooperación internacional.
- Desde una perspectiva sindical, el informe confirma que no será posible erradicar la pobreza, reducir las desigualdades, avanzar en igualdad de género, afrontar la crisis climática o fortalecer la democracia sin situar el trabajo decente en el centro de las políticas públicas.
- El trabajo decente no constituye únicamente uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es también una condición indispensable para alcanzar el conjunto de la Agenda 2030 y garantizar una transición hacia sociedades más justas, inclusivas y sostenibles.
El Informe de Progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2026 presentado por el secretario general de las Naciones Unidas constituye una seria advertencia sobre el estado de cumplimiento de la Agenda 2030.
A menos de cinco años de la fecha prevista para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), únicamente el 36 % de las metas muestra avances adecuados o moderados, mientras que el 49 % registra progresos insuficientes y el 15 % ha retrocedido respecto a los niveles de 2015.
El informe pone de manifiesto que los conflictos armados, la crisis climática, el incremento de las desigualdades, el debilitamiento de la cooperación internacional y la insuficiente financiación para el desarrollo están comprometiendo el cumplimiento de los compromisos asumidos por la comunidad internacional.
Sin embargo, también demuestra que allí donde existen instituciones sólidas, sistemas de protección social eficaces, inversión pública sostenida y mecanismos de diálogo social, los avances son posibles.
Desde la perspectiva sindical[i], una de las conclusiones más relevantes es que el trabajo decente continúa siendo uno de los instrumentos más poderosos para acelerar simultáneamente el cumplimiento de múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Trabajo decente y desarrollo sostenible
La Agenda 2030 reconoce expresamente que el crecimiento económico solo puede contribuir al desarrollo sostenible cuando genera empleo productivo, derechos laborales, protección social y oportunidades para todas las personas.
Los datos recogidos en el informe muestran importantes avances en algunos ámbitos, pero también revelan profundas carencias estructurales.
A pesar de que la tasa mundial de desempleo se sitúa en niveles históricamente bajos, el empleo informal continúa afectando al 57,9 % de la población trabajadora mundial. Más de la mitad de las personas que trabajan carecen de acceso efectivo a sistemas de protección social, cobertura de derechos laborales o mecanismos de representación colectiva.
Al mismo tiempo, los indicadores internacionales muestran un deterioro continuado del cumplimiento de los derechos laborales fundamentales desde 2015.
Esta situación evidencia que el empleo, por sí solo, no garantiza la inclusión social ni el desarrollo humano. La calidad del empleo resulta tan importante como su cantidad.
El trabajo decente como eje transversal de los ODS
El trabajo decente constituye un elemento transversal que contribuye directamente al logro de numerosos objetivos de la Agenda 2030.
En relación con el ODS 1, dedicado a la erradicación de la pobreza, el informe señala que alrededor de 850 millones de personas continúan viviendo en situación de pobreza extrema y que cerca de 284 millones de trabajadores y trabajadoras siguen siendo pobres pese a tener empleo. La pobreza laboral demuestra la necesidad de reforzar los salarios dignos, la negociación colectiva y la protección social.
Respecto al ODS 5 sobre igualdad de género, persisten importantes brechas en el acceso al empleo, la participación económica y los espacios de decisión. Las mujeres continúan soportando mayores niveles de precariedad laboral, responsabilidades de cuidados no remunerados y desigualdad salarial. La igualdad efectiva exige políticas laborales que garanticen igualdad de oportunidades, corresponsabilidad y autonomía económica.
El ODS 8, dedicado específicamente al trabajo decente y al crecimiento económico, refleja algunos de los déficits más preocupantes. Las personas jóvenes tienen casi cuatro veces más probabilidades de encontrarse desempleados que las personas adultas. Más de 138 millones de niñas y niños continúan realizando trabajo infantil y los avances en materia de derechos laborales siguen siendo insuficientes.
En el caso del ODS 10, relativo a la reducción de las desigualdades, el informe recuerda que una parte significativa de la población mundial continúa viviendo con ingresos muy inferiores a la media de sus países. La negociación colectiva, los salarios adecuados y los sistemas fiscales progresivos siguen siendo herramientas esenciales para una distribución más equitativa de la riqueza.
Asimismo, la transición ecológica vinculada al ODS 13 sobre acción climática solo podrá desarrollarse de forma sostenible si incorpora los principios de transición justa impulsados por la Organización Internacional del Trabajo, garantizando empleo de calidad, formación profesional y protección social para las personas trabajadoras afectadas por los cambios productivos.
Financiación, cooperación y justicia social
El informe alerta sobre la reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo, el incremento de los niveles de endeudamiento de numerosos países y la insuficiencia de recursos destinados a financiar los ODS.
Especialmente preocupante resulta que, mientras el déficit anual de financiación para alcanzar los Objetivos supera los cuatro billones de dólares, el gasto militar mundial continúa creciendo y alcanza cifras récord.
La comunidad internacional debe priorizar políticas orientadas a fortalecer la protección social universal, los servicios públicos, la creación de empleo digno y la transición ecológica justa. Sin una financiación suficiente y previsible, los compromisos de la Agenda 2030 corren el riesgo de convertirse en meras declaraciones de intenciones.
El papel del movimiento sindical
La experiencia acumulada durante décadas demuestra que las sociedades con mayores niveles de diálogo social, negociación colectiva y organización sindical presentan mejores resultados en materia de cohesión social, igualdad, calidad del empleo y protección social.
Las organizaciones sindicales somos actores fundamentales para impulsar el cumplimiento de la Agenda 2030 mediante la defensa de los derechos laborales, la promoción de la igualdad de género, la reducción de las desigualdades, la lucha contra la pobreza laboral y la construcción de modelos de desarrollo más democráticos y sostenibles.
Por ello, el fortalecimiento del sindicalismo y del diálogo social debe ser considerado una inversión estratégica para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
[i] Las propuestas sindicales las encontramos el documento de la Confederación Sindical Internacional “Documento de posición para el Foro Político de Alto Nivel 2026: Trabajo decente y democracia en el centro de los ODS”
Fuente: https://www.ccoo.es/



