Mabel Lozano concluye en Tenerife el rodaje de su película sobre la explotación sexual de mujeres con discapacidad

La cineasta Mabel Lozano finaliza esta semana en Santa Cruz de Tenerife el rodaje de su primer largometraje de ficción, Abril, hoy no es invierno, una película basada en una historia real que aborda la explotación sexual de una mujer con discapacidad a manos de quienes deberían protegerla. Tras cinco semanas de trabajo repartidas entre Guadalajara, Madrid y la Isla, la directora afronta los últimos días de grabación de una producción con la que pretende llegar especialmente a las nuevas generaciones.

“Soy documentalista. Escribo libros, artículos de opinión, hago documentales y denuncio una y otra vez la explotación sexual comercial, la trata y la violencia hacia las mujeres”. Sin embargo, afirma que es a través de la ficción como mejor llega al público general. Por eso, ha decidido contar esta historia desde otro lenguaje, con un reparto encabezado por Michelle Jenner y la tinerfeña Inés Rodríguez y una banda sonora que llevará la firma del violinista Ara Malikian.

Presentación

Tras desarrollar un cortometraje sobre la misma historia que le valió el Premio Fugaz 2026 al mejor cortometraje documental, esta película supone para Lozano una nueva aproximación a una realidad sobre la que lleva años investigando y trabajando. Hace hincapié en que Abril, hoy no es invierno está basada en una historia real que “merecía ser contada”. Así, la directora entiende el cine como una herramienta capaz de combinar el entretenimiento con la reflexión sobre cuestiones sociales que habitualmente permanecen fuera del debate público.

La cineasta presentó esta nueva película en la tarde del martes día 27 en Santa Cruz de Tenerife en el marco del CIIF Market. El acto tuvo lugar en el Espacio Price de la capital chicharrera, donde se proyectó el cortometraje en el que está basado la película y al que acudieron Mabel Lozano con parte del reparto del largometraje, entre ellos Michelle Jenner, Luis Tosar e Inés Rodríguez.

Tenerife, plató de cine

Tenerife se ha convertido en la última parada del rodaje de esta cinta y la directora afirma: “Estoy de los nervios, pero también muy feliz de poder terminar aquí la película”. En este sentido, se muestra satisfecha tanto con la grabación como con la participación de profesionales del sector audiovisual canario. El equipo técnico que trabaja en Tenerife está integrado por profesionales de las Islas, mientras que las jefaturas de los distintos departamentos están ocupadas por mujeres. Se trata de una decisión vinculada a la perspectiva desde la que Lozano ha querido abordar la historia: “Estamos desarrollando este proyecto con mucho compromiso y empatía”. Destaca, igualmente, la experiencia y preparación de los técnicos canarios, acostumbrados a participar en producciones nacionales e internacionales que eligen el Archipiélago como escenario.

Junto a Michelle Jenner e Inés Rodríguez, el reparto también cuenta con nombres como Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre y Rossy de Palma. Muchos de ellos han pasado durante estas dos semanas por Canarias y, de hecho, estos días finalizan el rodaje en la Isla Jenner, Rodríguez y Tosar.

Exposición necesaria

Lozano insiste en la importancia de abordar la explotación sexual desde una perspectiva que no se limite a las víctimas, sino que también examine la responsabilidad de quienes sostienen este negocio. “Cuando hablamos de explotación sexual comercial, como en esta película, debemos poner el foco en la víctima, pero también en quien explota y, desde luego, en el consumidor”, sostiene. A su juicio, cualquier reflexión sobre la prostitución y la trata debe incorporar necesariamente el papel de la demanda: “Hay que tener claro que sin consumo no hay prostitución y, por tanto, no hay trata”, afirma. Además, la directora defiende que estas cuestiones deben plantearse también desde una reflexión sobre las relaciones afectivas y sexuales. “La sexualidad tiene que ver con el placer compartido, no con el poder ni con la violencia”, añade.

Escrito por Eva Pauné y la propia directora, este thriller social aborda las dificultades de comunicación y las barreras de acceso a la justicia que encuentran las mujeres con discapacidad cuando sufren situaciones de violencia y abuso. La trama arranca con un mensaje de auxilio que llega al teléfono de una fundación y desencadena una búsqueda contrarreloj. La necesidad de transformar aquel cortometraje en una película responde también al propósito de la directora de ampliar el público, ya que considera que las nuevas generaciones acceden a la información por canales distintos a los tradicionales. En su opinión, una película puede conseguir que determinados espectadores se interesen por realidades que desconocen y se planteen preguntas sobre situaciones que continúan produciéndose.

Experiencia reciente

Como ejemplo, menciona su experiencia reciente con El Castillo, una serie basada en su libro El proxeneta, en la que ha participado como coproductora y consultora de guiones. “A través de una ficción basada en una historia real hemos logrado conectar con un público mucho más joven que no sabía que esas cosas estaban sucediendo”. Esa reacción es precisamente la que espera despertar con su nuevo largometraje, aunque sin renunciar a los elementos narrativos propios del cine comercial porque, recuerda, “el cine sirve para viajar, soñar y conocer lugares, pero también para sacarte de tu círculo de confort”. La directora insiste en que su objetivo no consiste en imponer conclusiones, sino en proporcionar herramientas para que los espectadores desarrollen una mirada propia. “No se trata de aleccionar, sino de crear un pensamiento crítico”, afirma.

La producción cuenta con la colaboración del Instituto Canario de Igualdad (ICI), una institución con la que Lozano mantiene una relación de trabajo desde hace más de 15 años, especialmente en iniciativas relacionadas con la prevención y denuncia de la trata y la explotación sexual. La directora considera que ese vínculo adquiere un significado especial en una película que aborda la violencia ejercida contra las mujeres. “Para mí son unas compañeras de viaje lógicas”, afirma, y por eso describe su regreso a Tenerife como “una vuelta a casa”.

Colaboración

La directora del ICI, Ana Padrón, comparte esa valoración y defiende la importancia de que las administraciones públicas respalden proyectos culturales capaces de hacer visibles formas de violencia que permanecen ocultas. “Nuestro compromiso va más allá de prevenir y erradicar las violencias de género y por eso también buscamos visibilizarlas”, explica. Padrón pone el acento en la situación de especial vulnerabilidad que plantea la historia y añade que esta película representa una oportunidad para trasladar esa realidad a públicos diversos y fomentar una respuesta colectiva ante situaciones de abuso.

Fuente: https://www.eldia.es/

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