Cada vez más organizaciones reconocen la sostenibilidad como una palanca estratégica, pero muchas aún no saben por dónde empezar. Según datos del Pacto Mundial de la ONU España, solo el 42 % de las entidades en España cuenta con políticas de sostenibilidad o responsabilidad social corporativa, una brecha que evidencia la necesidad de hojas de ruta claras y bien estructuradas.
El reto no es menor: definir prioridades, fijar objetivos medibles y evaluar avances sigue generando dudas en el tejido empresarial. Sin embargo, avanzar en esta dirección ya no es opcional. Tal y como refleja el informe Implantación de la Agenda 2030 en las empresas españolas, el 84 % de las organizaciones encuestadas reconoce que trabajar la sostenibilidad aporta ventajas competitivas reales.
Desde el Pacto Mundial de la ONU España proponen un enfoque práctico basado en los Diez Principios, los marcos internacionales de reporte y la Agenda 2030. A partir de esta base, se pueden identificar seis pasos fundamentales para construir un plan de sostenibilidad sólido, alineado con objetivos basados en la ciencia y orientado a generar valor a largo plazo.
Pero, antes de avanzar, es preciso aclarar de qué hablamos cuando decimos “plan de sostenibilidad”. Se trata de una herramienta estratégica que permite a empresas y organizaciones gestionar su impacto ambiental, social y económico de forma integrada. Lejos de ser un mero ejercicio reputacional, contribuye a mejorar la toma de decisiones, anticipar riesgos y reforzar la competitividad.
No es casual que el 88 % de las compañías a nivel global considere la sostenibilidad como una vía para crear valor futuro. En este sentido, el marco del Pacto Mundial de la ONU España, basado en sus Diez Principios —derechos humanos, normas laborales, medioambiente y lucha contra la corrupción—, ofrece una referencia común y reconocida internacionalmente.
Las organizaciones adheridas a esta iniciativa rinden cuentas a través del informe Comunicando el Progreso (CoP), un sistema estandarizado que permite reportar acciones, desempeño y avances en sostenibilidad de forma transparente.
Los seis pasos para elaborar un plan de sostenibilidad
1. Conocer los marcos de referencia
El primer paso consiste en entender los principales marcos que guían la sostenibilidad empresarial. Entre ellos destacan los Diez Principios del Pacto Mundial de la ONU, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza), cada vez más relevantes para inversores y grupos de interés. A ello se suma el conocimiento de normativas clave de reporte, como la CSRD o la CSDDD, imprescindibles para anticiparse a las exigencias regulatorias.
2. Realizar un diagnóstico interno
Antes de definir acciones, es fundamental analizar la situación de partida. Este diagnóstico debe involucrar a los grupos de interés internos y externos y evaluar aspectos como el consumo de recursos, la gestión de residuos, la huella de carbono, las condiciones laborales, la igualdad de género o las políticas de buen gobierno. Herramientas como el cuestionario del CoP facilitan este proceso y ayudan a detectar áreas de mejora.
3. Definir objetivos basados en la ciencia
Con el diagnóstico en mano, llega el momento de fijar metas claras, medibles y con plazos definidos. Los objetivos deben ser coherentes con la evidencia científica y alinearse con estándares internacionales. Reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética o avanzar en igualdad y derechos humanos son algunos ejemplos habituales. Desde el Pacto Mundial de la ONU se impulsan programas aceleradores para apoyar a las organizaciones en este paso.
4. Diseñar un plan de acción realista
Los objetivos deben traducirse en acciones concretas. Para ello, es clave elaborar un planning detallado —normalmente a tres o cuatro años— que especifique responsables, recursos necesarios y mecanismos de seguimiento. Esta planificación aporta coherencia interna, mejora la ejecución y refuerza la rendición de cuentas.
5. Medir y hacer seguimiento
Un plan de sostenibilidad solo es eficaz si se evalúa de forma continua. El seguimiento debe apoyarse en indicadores clave (KPI), como la reducción de emisiones, el porcentaje de residuos valorizados o la formación en ética y anticorrupción. Integrar estos indicadores en los sistemas de gestión permite ajustar el rumbo y avanzar hacia la mejora continua.
6. Comunicar con transparencia
El último paso es comunicar los resultados, tanto los logros como los desafíos pendientes. Informar de manera clara y honesta a empleados, clientes, proveedores y otros públicos refuerza la credibilidad y la confianza. Informes, notas de prensa o redes sociales son canales habituales para hacerlo, siempre desde una comunicación basada en hechos y datos contrastables.
En un contexto marcado por la transición ecológica y social, contar con un plan de sostenibilidad bien definido se ha convertido en un elemento clave para la resiliencia empresarial. Como subrayan desde el Pacto Mundial de la ONU España, avanzar paso a paso, con objetivos claros y una comunicación transparente, permite a las empresas no solo cumplir con las expectativas regulatorias y sociales, sino también fortalecer su posición en un mercado cada vez más exigente.
Fuente: https://diarioresponsable.com/



