Las humillaciones, los chantajes emocionales o el lenguaje sexista son las violencias invisibles que sostienen otras más graves, como los asesinatos, las agresiones físicas o las violaciones. Todas ellas afectan a las mujeres y configuran el llamado iceberg de la violencia de género. “¿Dónde están las mujeres sin hogar?” se preguntó Alejandra Rodríguez Alemán, autora de la tesis «Sinhogarismo femenino y violencia de género desde una perspectiva interseccional en Canarias», recientemente defendida en la Universidad de La Laguna. La pregunta surgió mientras trabajaba en Cáritas y constataba que la mayoría de personas sin hogar eran hombres. Para Rodríguez Alemán, trabajadora social y socióloga siempre vinculada al estudio de la violencia de género, resultaba desconcertante: “Si histórica y culturalmente las mujeres somos las más empobrecidas, ¿dónde se encuentran?”, reflexiona. En Canarias, segunda comunidad con mayor riesgo de pobreza y exclusión social en España según la Red Europea de Lucha contra la
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