Guía práctica del turismo sostenible para verdaderos viajeros y no simples turistas

Considerada la clave para viajar preservando los recursos del planeta y creando valor para las comunidades que acogen a los turistas. Qué significa viajar de forma sostenible (y responsable), cuáles son las mejores prácticas y comportamientos a seguir para reducir los residuos y disfrutar de experiencias más auténticas.

Turismo sostenible: su significado y su crecimiento explosivo

El turismo sostenible está transformando la forma en que exploramos el mundo. Pero, ¿qué es el turismo sostenible?

Es un enfoque responsable de los viajes que tiene como objetivo proteger el medioambiente, preservar las culturas locales y apoyar a las comunidades.

Los orígenes del fenómeno se remontan a la década de 1980 y su evolución sigue de cerca la del desarrollo sostenible, definido por primera vez en el llamado «Informe Brundtland» de la ONU en 1987: un modelo de crecimiento que satisface nuestras necesidades actuales sin comprometer los recursos del planeta, garantizando así a las generaciones futuras la posibilidad de satisfacer las suyas.

Otro paso esencial es la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, que dio lugar a la Agenda 21, una lista de propósitos para el siglo XXI que también se refería explícitamente al turismo.

En 1995, en la Conferencia Mundial de Lanzarote, se elaboró la primera Carta del Turismo Sostenible, que establece un marco de referencia internacional. En 1998, se creó en Italia la Asociación Italiana de Turismo Responsable (AITR), con el fin de difundir la cultura, los principios y las prácticas del turismo sostenible y responsable.

En 2002, la Declaración de Ciudad del Cabo pidió a los gobiernos y a los actores sociales que se comprometieran a desarrollar directrices precisas para el turismo responsable.

Los años 2000 se caracterizaron por un fuerte desarrollo de este tipo de turismo, con la extensión de las primeras marcas de sostenibilidad también al sector turístico (Ecolabel, 2003), los primeros estudios a gran escala sobre la dimensión del fenómeno a nivel internacional y el inicio de la colaboración entre diferentes organismos, como la Organización Mundial del Turismo (OMT), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Sociedad Internacional de Ecoturismo para la promoción y difusión del turismo sostenible.

En años más recientes, más precisamente en 2015, se produjo un paso crucial cuando la ONU reconoció el turismo sostenible como uno de los medios indicados para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030.

La importancia de viajar de forma responsable

Esta forma de turismo se basa en algunos principios esenciales, como la responsabilidad medioambiental, que significa reducir el impacto ecológico y preservar los recursos naturales de los lugares que visitamos.

Pero eso no es todo: hacer turismo sostenible implica adoptar comportamientos que tengan efectos positivos para las comunidades que nos acogen, incluso desde el punto de vista sociocultural y económico.

La protección del patrimonio artístico, cultural y tradicional es otro aspecto fundamental de esta forma de viajar, que fomenta la conservación de los monumentos y las tradiciones locales.

No olvidemos tampoco el aspecto económico: cambiar el enfoque del viaje también significa tomar decisiones que tengan un impacto en la economía local, pero que siempre estén basadas en la sostenibilidad a largo plazo.

Viajar de manera responsable es un compromiso para explorar el mundo de forma consciente.

Diferencias entre turismo responsable y sostenible

La mayoría de las personas perciben el turismo responsable y el turismo sostenible como sinónimos, pero en su origen estos términos indicaban conceptos diferentes.
El turismo responsable tenía más que ver con el aspecto social y ético, mientras que se hablaba de turismo sostenible cuando se consideraba, principalmente, el impacto medioambiental, es decir, la contaminación y la degradación medioambiental potencialmente relacionadas con el turismo.
Según el Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC, por sus siglas en inglés), la diferencia entre estas definiciones está relacionada con la perspectiva. El turismo sostenible se refiere a las prácticas sostenibles implementadas por la industria turística, mientras que «responsable» es el comportamiento del turista que aspira a viajar según los principios del turismo sostenible.

Cómo practicar el turismo sostenible

Ventajas

Con el aumento constante de los flujos turísticos, que a nivel mundial en 2025 superó el récord del último año antes de la pandemia (2019, cuando se registraron 1500 millones de llegadas de turistas internacionales, según datos de la OMT), viajar de forma sostenible es esencial para evitar comprometer los recursos del planeta y de sus habitantes.

El turismo sostenible conlleva una serie de ventajas significativas. Estas son algunas de ellas:

contribuye a la conservación del medioambiente, promoviendo la protección de ecosistemas valiosos;
favorece la participación y el desarrollo de las comunidades locales, creando oportunidades económicas y preservando las identidades culturales;
difunde estilos de vida sostenibles en un sector, el del turismo, estratégico para alcanzar los objetivos de sostenibilidad a nivel mundial;
contribuye a la generación de nuevas oportunidades de empleo, actuando como palanca de transformación en toda la cadena del sector turístico.
Este enfoque garantiza experiencias de viaje auténticas y significativas, enriqueciendo tanto a los viajeros como a los destinos.

Las diferentes formas de turismo sostenible
La filosofía del turismo sostenible puede adoptar diversas formas. No se trata necesariamente de enfoques distintos, sino que, por el contrario, el viaje sostenible perfecto puede surgir de la integración de más de uno de estos aspectos. He aquí algunos de ellos.

Turismo naturalista: foco en la exploración de la naturaleza y los ecosistemas.
Turismo emocional: valoración de las experiencias y las conexiones emocionales.
Turismo enogastronómico: exploración de la cultura culinaria y los productos locales.
Turismo experiencial: participación activa en actividades culturales y tradicionales.
Turismo comunitario: participación y apoyo directo a las comunidades de acogida.
Turismo de proximidad: descubrimiento de las bellezas cercanas, reduciendo los desplazamientos.
Turismo participativo: participación activa en proyectos de desarrollo sostenible.
Ecoturismo: turismo sostenible practicado en entornos naturales.
Turismo lento: viajes más lentos, privilegiando la calidad de la experiencia.

Elecciones conscientes: cómo hacer un viaje sostenible

¿Qué significa, en concreto, hacer turismo sostenible?

La lista de buenas prácticas es potencialmente infinita y comienza con la elección del destino. Viajar largas distancias en avión tiene un impacto considerable en nuestra atmósfera; por tanto, se puede optar por destinos cercanos o, en cualquier caso, accesibles con medios de transporte de bajo impacto medioambiental. Mejor aún si se trata de destinos poco frecuentados, donde nuestra presencia puede tener un impacto positivo en la economía local.

O bien podemos decidir viajar fuera de las temporadas más turísticas, cuando los flujos son más sostenibles y los precios bajan.

Una vez allí, es buena norma comprar y utilizar productos y servicios locales. El respeto hacia las comunidades es esencial: esto significa aceptar las convenciones culturales y religiosas, por ejemplo, pidiendo siempre permiso antes de tomar fotografías a personas o en lugares considerados sagrados.

Por último, pero no por ello menos importante, está el tema del respeto al medioambiente: no a los plásticos de un solo uso, nunca dejar basura tirada ni llevarse objetos como conchas y piedras de los lugares visitados.

Datos y ejemplos de turismo sostenible en el mundo

A nivel mundial, según los datos del sitio web Statista.com, el mercado de la sostenibilidad turística se estimaba en 172 000 millones de dólares en 2022, con una proyección para 2028 de 374 000 millones.

Según una encuesta realizada en 2025 por Booking.com a 32 000 viajeros de 34 países, más de la mitad de los encuestados (el 53%) afirma ser consciente del impacto del turismo en las comunidades locales y el medioambiente. El 73% pide que el dinero gastado se destine principalmente a las comunidades locales y el 69% quiere dejar los lugares visitados en mejores condiciones que cuando llegaron.

El deseo de una mayor sostenibilidad en el turismo también se confirma en Italia. Según el XIII informe «Gli italiani, il turismo sostenibile e l’ecoturismo» (Los italianos, el turismo sostenible y el ecoturismo) de la Fundación Univerde, un 87 % de los italianos conoce el turismo sostenible, mientras que un 72 % tiene una buena opinión del mismo; además, exigen estándares de sostenibilidad cada vez más elevados por parte de las estructuras y una mayor promoción, por parte de las instituciones, de los alimentos y productos made in Italy.
El mismo informe indica que el 60 % de los italianos dicen que piensan en el impacto medioambiental cuando planifican un viaje.

Las prácticas sostenibles en el turismo son también un factor estratégico para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

De hecho, el turismo sostenible no solo preserva y protege el medioambiente natural y cultural, sino que también promueve el desarrollo económico equitativo e inclusivo de las comunidades locales y la adopción de prácticas socialmente responsables. Además, el turismo sostenible fomenta la concienciación y el entendimiento entre las culturas, contribuyendo así a la paz y la cooperación entre las naciones, objetivos clave de la Agenda 2030.

Normativa e incentivos

Para apoyar el desarrollo de un área considerada estratégica para el crecimiento de todo el sector turístico, en 2022 la Unión Europea — para la cual el turismo representó más del 11% del PIB comunitario — lanzó la Agenda Europea de Turismo 2030, un plan estratégico destinado a hacer que el sector turístico sea más sostenible, digital y resiliente mediante una estrecha colaboración entre los Estados miembros y las empresas. La UE también ha creado un premio para las ciudades europeas más inteligentes y sostenibles (en 2025, el premio se otorgó a Turín en Italia y Benidorm en España; en 2026, fueron nominadas Tampere en Finlandia y Dubrovnik en Croacia).

Por su parte, el Gobierno italiano ha aprobado el Plan Estratégico de Turismo 2023-2027, que prevé incentivos para el turismo sostenible, como descuentos fiscales de hasta el 70 % y fondos no reembolsables para las empresas que inviertan en turismo ecológico, así como bonificaciones económicas para los ciudadanos que elijan vacaciones con bajo impacto medioambiental.
Las medidas del Fondo para el Turismo Sostenible 2023-2025 se han recogido en parte en la Ley de Presupuestos para 2026 (como en el caso de las certificaciones ecológicas para empresas turísticas sostenibles, los contratos de la cadena turística y los destinos de calidad).

Fuente: https://www.enel.com/

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mayo, 2026

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